El estreno de la película The Untold Story of Hector Lavoe, sobre el fallecido ídolo puertorriqueño de la salsa Héctor Lavoe, llegará al Teatro Metro, en la Avenida Ponce de León, Parada 18, en Santurse-Puerto Rico, el próximo 8 de Febrero, luego de varios años de preparación, problemas de presupuesto y controversias. El largometraje del cineasta puertorriqueño Anthony Felton está protagonizado por el actor y cantante boricua Raúl Carbonell, como Lavoe, y su compatriota Joanna Vargas, en el papel de su esposa Pucci, papeles que en el film El Cantante (2007), interpretaron Marc Anthony y Jennifer López.
Carbonell interpretó a Lavoe en la obra teatral en Nueva York ¿Quien mató a Héctor Lavoe?, cuya actuación le valió el reconocimiento de la Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE). El estreno de Lavoe, la historia no contada será solo en Puerto Rico y luego habrá una presentación para medios en Nueva York, donde el largometraje participará en el Festival de Cine de Tribeca, aseguró Felton. Indicó que llevó al cine la vida de Lavoe a petición del propio "cantante de los cantantes", que falleció en 1993 y que sigue siendo un icono para los amantes de la salsa. "Cuando Héctor estaba en el hospital dijo: 'si algún día regresas al cine, me gustaría que, si haces mi película, me pongas como soy'", recordó el cineasta puertorriqueño, que ha realizado 26 películas.
Sin embargo, aseguró que le tomó casi un año, porque al principio no aprobó el trabajo del primer editor, luego de lo cual comenzó a trabajar en la isla con Jorge Oquendo, quien "se ha convertido en mi mano derecha". Felton aseguró que la historia, que lleva el público a conocer detalles desconocidos de la vida de Héctor Pérez -verdadero nombre del cantante- , fue construida con base en lo que conoció de primera mano como amigo de Lavoe, de lo que le contó la hermana del cantante y su ya fallecida esposa, así como el músico Willie Colón y otros que estuvieron cerca del artista.
La historia incluye escenas de cómo presuntamente se contagió con el virus del sida y cómo se inició en la adicción de cocaína, o sus encontronazos con el público durante conciertos por su carácter fuerte, "pero también lo buena gente que era", la muerte de uno de sus hijos, qué causó el incidente en un hotel que casi le cuesta la vida y la ruptura con Willie Colón, con quien cosechó grandes éxitos. Sin embargo, la cinta también muestra al público cómo Héctor Lavoe se convirtió en la gran estrella de la salsa, que sigue vigente entre los amantes de ese género.
La música en este film está entrelazada con las escenas. Felton obtuvo los derechos de la Fania para usar la música de Lavoe, quien fue uno de los integrantes las famosas Estrellas de Fania. Pese a que Raúl Carbonell es cantante, durante el film lo que se escucha es la voz del fallecido artista, lo que según Felton y Oquendo, traerá recuerdos a sus seguidores. Es una película muy esperada por los seguidores del gran sonero puertorriqueño y que, además, esperan sea mejor de la que protagonizarón Marc Anthony y Jennifer López.
Fuente: www.mambo-inn.com
TRAILER DE LA PELICULA
EN FEBRERO SE ESTRENA LA PELICULA DE HECTOR LAVOE
Papo Lucca habla de Hector Lavoe
Alguna vez Héctor Lavoe dijo que había tocado contigo de manera particular. ¿Qué nos cuentas?
Héctor participó en muchas grabaciones de coros con nosotros, nunca grabó con la orquesta ni hizo conmigo eventos fuera de Fania All Stars. Héctor y yo nos criamos, cuando estábamos en la Escuela Elemental los viernes hacían un programa en la escuela y yo tocaba el piano y él cantaba. Inclusive llegamos a participar en concursos, en un canal de televisión que se llamaba WSur Tv, Canal 9 de Ponce, que ahora ha pasado a mejor vida porque ha cambiado de nombre a Univisión. Cuando participamos en el concurso no sé que fue lo que pasó, pero cogí mal el tono y perdimos el concurso porque a él se le sale un gallo, porque le escogí el tono muy alto. De eso nos estuvimos acordando hasta los últimos momentos de vida de él. Su papá y mi papá eran muy buenos amigos y ya tú sabes que después de los 14 años, Héctor se separó de su familia y se fue a vivir a Nueva York. La próxima vez que me encontré con Héctor, --esto casi nadie lo sabe--, él estaba cantando con la Orquesta Gigante de Kako que estaba en Nueva York y el cantante era Julián Llanos. Héctor cantaba y hacía coros, pero era vocalista solamente en un número. Después empecé a oírlo con Willie Colón, que tú sabes que fue uno de los fenómenos más grandes que ha dado Nueva York.
Si hubieras tenido oportunidad de que Héctor cantara con La Sonora Ponceña. ¿Qué tema le hubieras dado?
Cualquier cosa que le dieras a Héctor era un “palo”. Héctor tiene esa cosa que solamente traen pocos, ese aura natural. Tú sabes como era el público con Héctor, que le aceptaba cualquier cosa y donde a mi me partían la cara por abrir la boca, a él todo el mundo se lo aplaudía. Esas son cosas que solamente traen los privilegiados.
extraido de Mambo-inn Por: Enrique Vigil Taboada / Agustín Pérez Aldave
Asalto navideño 2010 revive parranda de Willie Colón y Héctor Lavoe
"Asalto navideño 2010" incluye por primera vez los dos volúmenes homónimos con versiones salseras de temas tradicionales navideños, que produjo Colón a principios de los años 70.
"Queríamos hacer algo más especial, en lugar de sólo relanzar los discos anteriores", dijo Michael Rucker, jefe de mercadeo del sello Fania. "Estos son álbumes clásicos de Navidad... Han estado circulando por mucho tiempo y pensamos que esta sería una manera excelente de presentarlos con una nueva luz y ante una nueva generación".
El primer volumen, que corresponde al disco lanzado en 1971, incluye temas como "Traigo la salsa", "Esta Navidad" y "La Murga" para darle rienda suelta a la parranda o "asalto navideño", fiesta típica de Puerto Rico y otros países latinoamericanos en la que los "invitados" van de casa en casa, comiendo, tomando y celebrando.
En el segundo disco, que salió a la venta en 1973 como "Asalto navideño Vol.II", se encuentran otras canciones populares como "Arbolito" y "Pa' los pueblos", un saludo a los países latinoamericanos.
Colón impulsó el proyecto musical "Asalto navideño" a principios de los 70 para crear versiones de salsa de canciones típicas puertorriqueñas, con la voz de Lavoe, la percusión de Milton Cardona y José Mangual Jr. y el cuatro de Toro. El resultado fue un combo capaz de animar cualquier celebración navideña, con canciones que también hacen alusión a la comunidad puertorriqueña y su vida urbana en Nueva York. De acuerdo con Fania, se han vendido tres millones de copias de los discos desde su lanzamiento.
El paquete especial del 2010, del cual se sacaron 5,000 copias, incluye una edición limitada de un adorno conmemorativo del tema "Canto a Borínquen".
"La mayoría de la gente sigue escuchando lo que salió hace 20 o 30 años. Ahora sería un buen momento para reemplazarlos con un trabajo remasterizado", dijo Rucke.
Una voz que nunca enmudece
El 29 de junio de 1993, ya casi llegando a mi casa, encendí la radio del viejo Jetta. Lo que escuché me dio mala espina. Mi emisora favorita de aquel entonces no paraba de tocar las canciones de Héctor Lavoe, una tras otra. Sin interrupciones, sin anuncios.
Sentí que el pecho se me apretaba.
Al cabo de un rato, el locutor confirmó con voz inusualmente pausada lo que ya yo presentía: el que llegaría a ser conocido como el Cantante de los Cantantes, el hombre que una vez alegó que respiraba debajo del agua, había muerto a los 46 años, víctima de un ataque cardiaco. La radio simplemente estaba rindiéndole homenaje.
Era el desenlace inevitable de una vida dedicada a dar alegría, pero a la vez increíblemente marcada por la tragedia.
Héctor Juan Pérez Martínez nació el 30 de septiembre de 1946 en el barrio Machuelo de Ponce. A los 17 años, en contra de los deseos de su padre, se marchó a Nueva York. Fue la personificación del jibarito que se va a la gran ciudad buscando ser alguien.
No tenía manera de saber que terminaría siendo uno de los principales iconos de la salsa -ese fenómeno cultural que se forjó en Nueva York a fines de los años 60 con las aportaciones de puertorriqueños, cubanos, dominicanos y norteamericanos-, el cantante más admirado después de Ismael Rivera, el Sonero Mayor. Muchos de mi generación, de hecho, nos identificamos más con él que con Maelo. Crecimos juntos, por así decirlo.
Crecimos disfrutando el júbilo que transmitía su voz cremosa en canciones que grabó junto a Willie Colón como “Ah-ah, oh no” (“Si yo te pido un besito / y te toco la manito”...), su sagacidad callejera en “Te conozco (bacalao)” o “Barrunto”, su agudeza soneril en “La banda”, su despliegue de humor en “Qué bien te ves”, un tributo a su ídolo de juventud, Chuito el de Bayamón. “Mi gente” siempre ha sido un homenaje a la alegría, una canción para subirle el ánimo a cualquiera. Y la Navidad no merece su nombre sin escuchar “Canto a Borinquen”, o mejor, los dos volúmenes completos de “Asalto Navideño”, los discos más vendidos de la Fania.
Héctor Lavoe, quien hubiera cumplido 64 años el próximo jueves 30, personificó una mezcla de sandunga y despreocupación que probó ser irresistible para generaciones de melómanos.
Pero había una sorpresa que el cantante y Willie Colón -quien siguió siendo el productor de sus discos a pesar de que Lavoe ya tenía su propia banda- le tenían guardada a su público. Esa sorpresa llegó en 1976.
Para ese tiempo yo vivía con mis padres y solía escuchar música por las noches en un medio bastante modesto. Era un radio pequeño, un humilde artefacto que no tenía muy buena recepción que digamos. Una noche, mientras le daba vueltas al dial de aquel radio para ver qué estación se escuchaba mejor, sonó una canción nueva de Lavoe. Decía algo sobre un periódico de ayer. Jum, está chévere ese coro, pensé.
Luego llegó lo que en el argot musical se conoce como el mambo, o la moña, esa parte instrumental en la que cantante y coro callan y la sección de vientos hace su parte. En este caso, arrancaron primero los dos trombones y la trompeta que Lavoe solía emplear en aquel tiempo.
Y de momento, sin que nada lo hubiese anunciado, surgen esos violines, arremolinándose primero debajo de los trombones y la trompeta, elevándose después sobre ellos, entrelazándose, volviendo a subir hacia las alturas y sosteniéndose allí, coloreando la melodía como nunca antes había ocurrido en la salsa, imprimiéndole a aquel mambo una melancolía inaudita que sin embargo es poderosamente seductora, de esas que se quedan en la memoria.
Era como si un milagrito hubiese ocurrido en mi pequeño radio.
En estos tiempos globalizados que vivimos, en los que cualquier combinación de sonidos es posible, puede parecer pueril la fascinación de un muchacho de catorce años con el uso de cuerdas en un tema salsero. Pero lo cierto es que fue una innovación que estableció tonalidades nuevas en la música, y a la que Lavoe quedó asociado para siempre. “Periódico de ayer”, compuesta por Catalino Curet Alonso, se convertiría en el sencillo más vendido de la salsa.
Sin embargo, las sombras que acabarían con él ya estaban ahí. Justamente antes de grabar “De ti depende”, su segundo álbum como solista, que incluye “Periódico de ayer”, el cantante desapareció durante un tiempo durante el cual abundaron los rumores. Se decía que había perdido la voz, que había muerto. Su maltrecha voz en “Periódico” evidenciaba que su vida de excesos -marcada por el uso de drogas- había empezado a pasarle la cuenta.
Él se recuperó, al menos durante un tiempo, y en grabaciones posteriores como “El sabio” hace gala de una voz que suena hasta más juvenil que antes.
Pero su suerte ya estaba echada.
La cadena de desgracias que se sucedieron rápidamente a partir de 1987 desafía la credibilidad: el incendio de su apartamento en Queens, del que escapó saltando al vacío; el asesinato de su suegra; la muerte de su hijo mayor a causa de un disparo accidental. Deprimido, Lavoe acentuó su uso de drogas.
En junio de 1988, luego de la cancelación de un concierto en Bayamón, el cantante intentó suicidarse, lanzándose desde el noveno piso del Hotel Regency, en el Condado. El caer sobre una lona evitó su muerte. Poco después vendría el diagnóstico de VIH positivo, que no fue divulgado en el momento.
La soledad, la estrechez económica y el avance inexorable del sida marcaron los cinco años que le restaban de vida.
¿Qué cosas estaría haciendo Héctor Lavoe si viviera? ¿Grabaciones a dúo con Calle 13, con Juan Luis Guerra? ¿Un álbum de interpretaciones de algún autor, digamos Serrat? Imposible saberlo.
Yo prefiero recordar al cantante vivaracho y feliz que tuve la oportunidad de conocer una vez, en el Coliseo Roberto Clemente, hacia 1976.
Inmediatamente después del final de un concierto de las Estrellas de Fania, me acerqué a la tarima -en aquel entonces las tarimas no estaban protegidas por vallas de seguridad y ver a la Fania, en primera fila, costaba $10- para retratar a los músicos con una camarita que mi madre me había prestado.
Y ahí estaba Lavoe, a punto de irse. Le pedí que se detuviera un momento para sacarle una foto. Él puso cara de burla.
“Mira, Cheo”, dijo virándose hacia Cheo Feliciano, quien se aproximaba, “este me quiere retratar con ese camarín”. Y entonces, dirigiéndose a mí, “mira, ¿y tú estás seguro que ese camarín funciona? ¿No es de juguete?”.
No, no era de juguete. Las fotos que le hice aparecen en estas páginas.
Roban espejuelos a bustos en honor a Tommy Olivencia y Héctor Lavoe
“Los amigos de lo ajeno se llevaron, tomaron sin permiso esas dos joyas. Es un legado que está puesto allí para el público salsero y para la historia, y mira lo que ha pasado. Esto me tiene muy triste”, indicó Paquita sobre la mutilación de las piezas de arte.
En el Departamento de Comunicaciones de la Alcaldía se señaló que en mayo fue radicada una querella sobre este asunto en la Policía Estatal. El alcalde de San Juan, Jorge Santini, indicó a este diario que su jurisdicción no había podido tomar cartas en el asunto porque ese organismo no lo comunicó.
“Un sistema de vigilancia es difícil porque la inversión es costosísima. Yo tengo la triste y ridícula escena en la que he tenido que poner carpitas con un policía de día y de noche en las fuentes porque las dañan”, señaló el Primer Ejecutivo de la capital.
“Si hay que dar algún tipo de recompensa... Estamos hablando de algo sentimental. Yo espero en Dios que, si alguien la ha comprado por ahí, que nos la devuelvan”, exhortó Paquita tras narrar que hace tres años ocurrió lo mismo con la estatua de Lavoe, precisamente cuando se develó la de Tommy.
“Una persona la habría comprado por $5 y la devolvió”, relató al ofrecer su número de celular, (787) 616-7184, para que la llame quien tenga información sobre los anteojos de metal.
“Un adicto le removió los espejuelos a Héctor Lavoe, pero la gente del barrio lo localizó. Después me enteré que la gente lo cogió y lo golpeó; eso no se hace, pero es la gente defendiendo su patrimonio”, completó Santini.“Con ese robo atacaron a dos exponentes grandísimos. Esto denota un deterioro social, tratándose de personas que tanta gloria le dieron a Puerto Rico”, acotó el Alcalde.
Para poder sacar las gafas de los bustos, hay que romper las esquinas de las orejas; se trata de un trabajo de soldura complejo, explicó Paquita.
El próximo domingo 19 de septiembre habrá en la Plaza de los Salseros una actividad en conmemoración del fallecimiento de Tommy Olivencia, trompetista y director de la orquesta La Primerísima. Santini y Paquita esperan que para ese entonces todas las esculturas estén intactas.
Gilberto Santa Rosa recuerda a Héctor Lavoe
Gilberto Santa Rosa recuerda a Héctor Lavoe
Ahora que está próximo a recordarse un año más de la partida de Héctor Lavoe (29 Junio 1993) les presentamos una entrevista a Gilberto Santa Rosa, realizada ayer para la web de El Comercio de Perú.
En esta entrevista Gilberto nos brinda sus recuerdos sobre Gilberto, e incluso recuerda que le hizo coro en el tema Songoro Cosongo, en el video del Concierto Mayor de los Soneros, hace ya tres décadas atrás.
Gilberto está en nuestro país y anoche estuvo en Lima. Esta noche actúa en Tacna, mañana en Chiclayo y el lunes 28 cierra su tour en Perú actuando en Chimbote.
Los Bravos de la Salsa rindieron homenaje a Héctor Lavoe en el Callao
El espectáculo lo inició Ismael Rivera jr., quien cantó las canciones que hicieron famoso a su padre más conocido como "El sonero mayor de Puerto Rico". Empezó con "El Nazareno" y continuó con "Las Caras lindas de mi gente negra" ya para la segunda tonada el estadio Campolo Alcalde se había convertido en un jolgorio, a pesar de haber tenido un lleno parcial.
Continuó el Cano Estremera, uno de los engreídos del público peruano, quien combinó sus salsas sensuales como "Ámame en cámara lenta" con las del repertorio de su edad de oro, por ejemplo, "La boda de ella", cuando fue cantante de la orquesta de Bobby Valentín.
También rindió un homenaje a Lavoe, interpretando a dúo con el cantante peruano Pacho Hurtado, "el doble de Héctor Lavoe en el Perú", "Juanito Aimaña".
Ismael Miranda y Junior Gonzáles continuaron acompañados del genial pianista Larry Harlow más conocido como "El judío Maravilloso".
Miranda interpretó sus clásicas "María Luisa" y "Cipriano Armenteros" y cantó también al lado de Hurtado, la canción "El Todopoderoso".

